dimarts, 26 de gener del 2016

Te callaría a besos, pero ni me hablas.

Exacto, eso es, los besos son la mejor forma de hacer que una persona no hable.

Unos te pillan por sorpresa y te dejan anonadado. Otros, se dejan entrever, tu sabes que ese beso va a llegar, pero no sabes que hacer, si corresponderlo o no, y simplemente lo dejas fluir. Otro tipo son esos besos que no quieres que sucedan, y que si pasa, intentas apartarte y dejar claro que no, que ni deseas ese beso ni lo vas a corresponder. Y después de todos esos, estan los besos que más me gustan, los besos que son ansiados desde mucho antes de que vayan a producir-se, en los que la tensión se va acumulando hasta que al fin estalla cuando los labios se juntan y a partir de ahí ya nada puede pararlo.

Esos besos, esos que tanto me gustan, esos eran los que te daba (en pasado) y que te doy ocasionalemente. No sé si decir esto en pasado o en presente, porque cada vez que lo pienso en pasado, sucede algo que vuelva a decirlo en presente.

Siguiendo con los besos, esos besos que se ansiaban, se deseaban, 

dimecres, 8 de gener del 2014

"No hay suficiente amor y bien en el mundo como para darnos el lujo de regalarlo a seres imaginarios."
- Nietzsche

No, no regalaremos nuestro amor y nuestras buenas acciones a seres imaginarios, pero la verdad es que tenemos la mala costumbre de regalarlo a personas que aunque si existen de verdad, y las podemos ver, oler, tocar y escuchar, y en ocasiones hasta saborear, pero que en realidad parecen eso, seres imaginarios. 

Esa mala costumbre, sí, esa que tenemos que quitarnos de encima, es la que a veces, más a menudo de lo que nos gustaría, nos hace daño, un terrible daño del cual luego decimos: "No volverá a pasar" pero que siempre vuelve...

Las malas costumbres siempre vuelven, ¿no? Pero segun. En el caso de las personas, esas personas a las que les regalas tu amor y que muchas veces piensas que no valen la pena pero no eres capaz de dejar, siempre vuelven a intervenir en tu vida, y les vuelves a regalar ese amor, sin que sea agradecido en ningún momento. Siempre dices no, pero una mínima intervención y ya vuelves a caer en esa mala costumbre de regalarle cosas a una persona que no las merece, y no la puedes evitar, por mucho que digas "¡basta!"

Suele pasar que las personas que menos te aprecian, esas personas que no se preocupan por ti más que para lo que les interesa, son las que a nosotros más nos importan. Sin quererlo, claro.

Es, más que nada, curioso.

diumenge, 8 de desembre del 2013

"De la misma manera que en determinadas religiones se dice que una persona no cree en un Dios personal fuera de sí mismo es un ateo, nosotros decimos que una persona que no cree en sí mismo, es un ateo. Nosotros llamamos ateísmo a no creer en la gloria del alma de uno mismo."

Swami Vivekananda.