Exacto, eso es, los besos son la mejor forma de hacer que una persona no hable.
Unos te pillan por sorpresa y te dejan anonadado. Otros, se dejan entrever, tu sabes que ese beso va a llegar, pero no sabes que hacer, si corresponderlo o no, y simplemente lo dejas fluir. Otro tipo son esos besos que no quieres que sucedan, y que si pasa, intentas apartarte y dejar claro que no, que ni deseas ese beso ni lo vas a corresponder. Y después de todos esos, estan los besos que más me gustan, los besos que son ansiados desde mucho antes de que vayan a producir-se, en los que la tensión se va acumulando hasta que al fin estalla cuando los labios se juntan y a partir de ahí ya nada puede pararlo.
Esos besos, esos que tanto me gustan, esos eran los que te daba (en pasado) y que te doy ocasionalemente. No sé si decir esto en pasado o en presente, porque cada vez que lo pienso en pasado, sucede algo que vuelva a decirlo en presente.
Siguiendo con los besos, esos besos que se ansiaban, se deseaban,